La morosidad, el cáncer de las pymes

cobranza

La morosidad.

Si bien es cierto que las pequeñas y medianas empresas se enfrentan a una gran cantidad de inconvenientes en su carrera hacia el éxito y el desarrollo de su proyecto, la morosidad se presenta como uno de los principales problemas que les impiden avanzar y, en muchas ocasiones, es la clave de la decadencia de muchas pymes.

En el mes de julio del año 2010 entró en vigor una legislación que trataba de acabar con esta lacra de las pequeñas y medianas empresas a través de la ruptura del pacto entre las partes referente a los plazos del pago fijando un máximo de 60 días para saldar la deuda o 30 en caso de tratarse de administraciones públicas. Sin embargo, actualmente aún son menos de la mitad las empresas que trabajan con plazos de menos de 60 días siendo la morosidad muy evidente y perjudicial para los negocios.

Es justo decir que sí ha habido cierta mejora puesto que se ha reducido levemente el número de empresas que trabajan sobre plazos de 90 días o más aunque aún son muchos los negocios que no ven saldada su deuda con especial relevancia y menor margen de justificación cuando los pagos deben realizarlos las administraciones públicas. Además, cabe señalar que este porcentaje mínimo de mejora, en torno al 13%, está ahora en riesgo debido a la situación económica, política y social que le sirve de contexto.

El problema

Parte del problema está asociado a un mal funcionamiento y una nefasta gestión en algunas administraciones públicas con una especial incidencia en las pymes como principales perjudicados en esta situación que, en no pocas ocasiones, se ven forzadas a recurrir a los servicios de cobradores profesionales. Así, hay que señalar que la leve mejora que se ha mencionado en el ámbito de la morosidad de ciertos sectores está sufriendo un estancamiento claro que se aprecia en los datos obtenido tras los últimos ejercicios.

De este modo, siendo el año 2012 el punto más elevado en cuanto a morosidad con un 66% de negocios sufriendo impagos importantes y determinantes para el desarrollo de su actividad, a mitad del ejercicio del año 2015 la cifra se reducía a un 34% que, pese a ser un dato elevado de mora, se trata de una mejora significativa y alentadora.

Sin embargo, en los últimos meses la disminución ha ido decreciendo, provocando una ralentización de la mejora que podría llegar a convertirse en un estancamiento o en un nuevo aumento de la morosidad